Capítulo 14. Plusvalor absoluto y relativo
– Plusvalor absoluto y relativo. Dualidad entre ambas formas, que remiten a dos estrategias diferentes para la obtención del plusvalor (alargamiento de la jornada laboral vs. cambios organizativos y tecnológicos para el incremento de la productividad). A la postre, nos recordará Marx en diversos pasajes de la sección, el plusvalor es solo uno, pero en esta sección le interesa identificar la presencia de tales formas y, por tanto, de dichas estrategias.
– Noción del trabajador colectivo. Debate sobre la extensión de dicho trabajador colectivo. ¿Incluye las subcontratas de otras empresas? ¿Incluye el trabajo intelectual (ingeniería), las actividades financieras, etc. El concepto de trabajador colectivo nos insiste en el carácter social e interdependiente de la producción, y nos permite establecer un vínculo entre los conceptos “económicos” de las primeras secciones de El Capital y la teoría de las clases sociales. La idea del obrero colectivo contrasta por otra parte con el creciente interés por el capital por el establecimiento de relaciones vis-à-vis con cada uno de los trabajadores por separado.
– Nociones de trabajo productivo/improductivo. ¿Qué significa “productivo”? ¿Solo se incluye en esta categoría a quienes producen directamente plusvalor? ¿Solo se incluye a quienes contribuyen a la producción de plusvalor dentro de la esfera laboral?
Capítulo 15. Cambio de magnitudes en el precio de la fuerza de trabajo y en el plusvalor
Las relaciones que Marx enuncia en este capítulo podrían resumirse gráficamente en el hecho de que existen tres componentes para un valor de la FT dado que entran en la determinación de la magnitud del plusvalor: duración de la jornada laboral (fuente de plusvalor absoluto), intensidad del trabajo y productividad del mismo (fuente de plusvalor relativo y, por tanto, necesariamente efímeras).
Más allá del carácter más o menos autoevidente de las relaciones que Marx enuncia en este capítulo, interesa sobre todo retener de él la noción de la flexibilidad del capital para acometer diversas estrategias para la obtención del pusvalor. Acaso sea esta flexibilidad la que con tanta frecuencia hace que de las movilizaciones obreras y sociales se deriven cambios estructurales en la forma de producción del plusvalor, cambios que, a la postre, pueden suponer un aumento en la tasa de explotación de la fuerza de trabajo (ejemplos: incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral en Europa, Nueva División Internacional del Trabajo, poder sindical en el seno de la gran empresa fordista, etc.).